No puedo negar que después de la derrota del 6D de 2.015 me entró una especie de temor ante lo que se venía, veía en la TV y a cada rato repetían la cara de un viejo cínico y medio demente que le daba a Maduro seis meses en el poder. Contemplaban la opción de realizar una constituyente, ya veían a PDVSA, CANTV, VTV, los hospitales, seguro social, CDI, escuelas y todo lo que fuera público y gratuito privatizado, repetían hasta el cansancio que Maduro el burro era el ser más inepto sobre la faz de la tierra, y que el chavismo estaba sepultado.

Un día viendo el programa con el Mazo Dando, observaba al compañero Diosdado, quien siempre repite a aquel que tenga duda escuche a Chávez, y recordé a nuestro entrañable presidente cuando le pedía a la oposición que administrara sus victorias electorales; aquella oposición que llegó sacando el cuadro de Bolívar y que lo cambiaran por el clásico, porque el morenito le recordaba al pueblo, demostró una vez más su locura a través de su arrogancia, creyéndose lo más selecto que ha parido la tierra se lanzó por un despeñadero, no realizaron la constituyente y apostaron por el revocatorio, pero como carecen de un liderazgo serio lo hicieron a destiempo y nuevamente fracasaron. Entonces retomaron el camino violento y causaron más de cien víctimas, secuestraron a los habitantes, quemaron vehículos, hasta maternidades recibieron el odio de esta partida de enfermos.
Mientras tanto el chavismo se encerró a buscar las debilidades internas, en medio de una gran crisis por la caída de los precios petroleros, plantó cara y de la mano de Maduro comenzó a retomar las calles, los barrios, a mirar al pueblo y ofrecer soluciones; llegó el CLAP e integró nuevamente, las comunidades organizadas hacen una fiesta y se encuentran nuevamente, se le entrega los alimentos sin importar la tendencia política, y ofrecen una luz en medio de tanta maldad.
La violencia continuó y hasta quemaron un centro de acopio de alimentos, y cuando todo el mundo pensaba que Maduro se convertiría en un CAP II suspendiendo garantías, nuevamente apostó al carácter democrático de los venezolanos y convocó a una Constituyente, y la paz retornó a las calles.
Sin embargo esta paz no es definitiva, un monigote títere de las grandes corporaciones mundiales que maneja la fuerza militar más asesina del mundo enfila sus cañones hacia Venezuela y no descarta una intervención militar, tal como lo hicieron en el gobierno de Cipriano Castro. Muchos voceros de la oposición aplauden semejante acto de barbarie, pensando que tal vez no sean víctimas de las bombas y balas porque como son verdaderos cobardes abandonarán territorio venezolano, lo que olvidan es que Venezuela enfrentó y expulsó al imperio español el más grande de su tiempo, y a pesar de tener el ejército que liberó a seis naciones, nunca invadió ni sometió a ningún país vecino.
No nos han detenido, la conciencia del pueblo se eleva y se fortalece, Chávez no se equivocó con Maduro, y hoy seguimos avanzando hacia la Venezuela de paz, de amor, de justicia.