La
Revolución Bolivariana se ha nutrido del conocimiento humanista y le ha
concedido al factor conservacionista del ambiente un lugar privilegiado, tanto
así que en el Plan la Patria 2.013 – 2.019 le enmarca el quinto objetivo, como
premisa para garantizar la supervivencia de la especie humana, en un marco de
respeto, encausado en nuestra herencia indígena que supo como nadie convivir y
respetar a la naturaleza como fuente generadora de vida.
Hoy
el ambiente es cada día más amenazado, y más aun cuando la Potencia militar más
grande del planeta y la más devoradora de recursos naturales es presidida por
una persona que no mide las consecuencias de sus actos y acaba de retirar a su
país del tratado de conservación del ambiente y oscurece los acuerdos que tanto
sacrificio han costado construir.
Venezuela
cuenta con el privilegio de estar ubicado geográficamente al norte del pulmón
vegetal más grande del mundo, y buena parte de su territorio es ideal para la
siembra, además posee un potencial hidrológico inmenso, amén de sus riquezas
minerales, y su influencia en la geopolítica mundial sirve de referencia y de
ejemplo, cuando los esfuerzos como la Misión Árbol que revitaliza nuestro
territorio con plantaciones autóctonas capaces de resistir nuestras condiciones
ambientales y depurar el aire contaminado, reduciendo nuestra huella de carbono
que amenaza con aumentar la temperatura.
En
medio de la crisis generada por el capitalismo mundial y las grandes
corporaciones, unido al empeño de la derecha tanto internacional como la
endógena, que han logrado establecer un boicot económico, han obligado a los
ciudadanos a establecer los huertos urbanos, el retorno al conuco, el uso
eficiente de la tierra en los grandes cultivos, lo que ha impactado
positivamente en nuestras políticas ambientales, pudiendo así generar
esperanzas en medio de un escenario caótico.
Aun
queda mucho por hacer, pero cada día es más evidente que la generación de
conciencia colectiva le brinda una mayor esperanza a nuestro mundo, y garantiza
un mundo mejor para nuestros hijos, siempre y cuando seamos capaces de dejarle
al mundo nuestros mejores hijos.



